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Mira lo que le pasa a los pacientes con COVID-19 cuando se acuestan boca abajo

En el ensayo participaron 1.126 personas hospitalizadas ​​entre abril de 2020 y enero de 2021 en España, Francia, Canadá, México, Irlanda y EEUU

La oxigenoterapia de alto flujo se aplica cuando existe una insuficiencia respiratoria aguda grave (EFE/Quique García)

15 minutos. Un ensayo clínico internacional hecho en 42 hospitales de 6 países demostró que poner a los pacientes no intubados con COVID-19 grave en posición decúbito prono, es decir, boca abajo, mejora su pronóstico y reduce la necesidad de intubación y la mortalidad.

El estudio, que publicó la revista The Lancet Respiratory Medicine, es la primera gran investigación que analiza los beneficios de este cambio de posición. Además, abre la puerta a un cambio en la práctica clínica actual para incorporar este tratamiento como parte de la rutina médica para pacientes no intubados con COVID-19.

Antes de este ensayo clínico, Jordi Mancebo, director del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Sant Pau de Barcelona y uno de los primeros en aplicar esta técnica en España, explicó en noviembre en una entrevista con EFE que en su hospital el 80 % de los pacientes de COVID-19 que estaban en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) eran puestos boca abajo para mejorar la oxigenación arterial.

Síndrome de Distress Respiratorio Agudo

De hecho, en la mayoría de las UCI de los hospitales españoles ya se aplica esta técnica a los pacientes con Síndrome de Distress Respiratorio Agudo (SDRA) severo. En particular, por los beneficios que comporta esta posición para la buena evolución de la enfermedad.

Ahora, este estudio internacional, coordinado por el Hospital de Tours (Francia), corroboró empíricamente por primera vez algo que muchos intensivistas habían probado. A saber: que acostar al enfermo boca abajo mejora la evolución de los pacientes con COVID-19 grave tratados con oxigenoterapia de alto flujo.

La oxigenoterapia de alto flujo se aplica cuando existe una insuficiencia respiratoria aguda grave, en este caso, debido a la COVID-19.

"La evidencia científica de la eficacia de esta técnica en pacientes no intubados es especialmente importante durante los picos de la pandemia en que pueda haber escasez de respiradores. Esta es la primera gran investigación que analiza los beneficios de un cambio de posición en pacientes despiertos y que no necesitan de un respirador. Es decir, que respiran espontáneamente por sí mismos". Así lo indicó el coordinador médico de la UCI del Hospital Vall d'Hebron Oriol Roca.

En el ensayo participaron 1.126 pacientes ingresados ​​entre abril de 2020 y enero de 2021.

Grupo experimental

A la mitad de ellos, el grupo control, se les trató con el protocolo habitual. A la otra mitad, el grupo experimental, se les posicionó en decúbito prono durante al menos una hora al día. Se hizo en un mínimo de 2 sesiones de 30 minutos y con una media de 5 horas diarias.

En el grupo control, el 46 % de los pacientes necesitaron intubación o tuvieron un pronóstico fatal hasta 28 días después de la inclusión en el estudio.

Este porcentaje se redujo hasta el 40 % entre los pacientes del grupo experimental, que habían pasado un tiempo en decúbito prono.

El estudio también comprobó que, en este último grupo, todos los indicadores de respiración mejoraron en gran medida durante la primera sesión, de 3 horas de media. Incluso, la mejora se mantenía al volver a posición supina.

Según los médicos, el hecho de evitar la intubación reduce el riesgo de sufrir complicaciones por esta causa. También implica un beneficio colectivo al tener menos necesidad de uso de respiradores, uno de los equipamientos con menos disponibilidad en muchos países.

Una medida segura

Además, entre los que estuvieron en decúbito prono durante al menos 8 horas diarias, solo el 17 % terminaron en intubación o muerte, en comparación con un 48 % de los que pasaron menos de este tiempo, según el estudio. En la investigación participaron hospitales de España, Francia, Canadá, México, Irlanda y Estados Unidos (EEUU).

El ensayo concluyó que el uso de esta medida es segura y muy sencilla de aplicar. Tampoco ocasiona ningún tipo de coste ni riesgos asociados.

"Proponemos, por tanto, un cambio en la práctica clínica actual para incorporar este tratamiento como parte de la rutina médica para los pacientes con COVID-19 con insuficiencia respiratoria aguda que necesiten oxigenoterapia de alto flujo", dijo Roca, quien también es investigador del grupo de investigación en Shock, Disfunción Orgánica y Resucitación (SODIR) del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR).

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