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Los pingüinos de la Antártida tampoco están a salvo de los microplásticos

Se analizaron las heces de 3 especies: Adelia ("Pygoscelis adeliae"), barbijo ("Pygoscelis antarcticus") y papúa ("Pygoscelis papua)"

Los microplásticos son partículas de menos de 5 milímetros que están cada vez más extendidas en los ecosistemas marinos (DPA/EP/Andrés Barbosa)

15 minutos. El análisis de heces de 3 especies de pingüinos de la Antártida en diferentes lugares y años reveló amplia presencia de microplásticos, como poliéster y el polietileno, así como celulosa.

Es el resultado de un estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), publicado en la revista Science of the Total Environment.

La investigación hace referencia a la necesidad de conocer los efectos de estas partículas. Asimismo, de establecer medidas más efectivas para controlar la contaminación por plásticos y otras de origen humano en el continente antártico.

Los microplásticos son partículas de menos de 5 milímetros que están cada vez más extendidas en los ecosistemas marinos. Se trata de algo preocupante, en vista de su persistencia en el ambiente y su acumulación en las cadenas tróficas.

Importancia ecológica

“Estos contaminantes llegan a mares y océanos principalmente a través de la basura y los desechos procedentes de las actividades antrópicas”. Así lo explicó en un comunicado Andrés Barbosa, científico del MNCN-CSIC y autor del trabajo.

Según José Xavier, investigador de la Universidad de Coímbra (Portugal), debido a la baja presencia humana en el océano antártico y en la Antártida, cabría esperar una baja contaminación por microplásticos en estas áreas. Sin embargo, “las estaciones de investigación, los barcos pesqueros y turísticos y las corrientes marinas hacen que estas partículas lleguen a estos hábitats, pudiendo provocar una alta concentración a nivel local”.

El objetivo del estudio, en el que participaron investigadores de Portugal, Reino Unido y España, fue analizar la presencia de microplásticos en la península antártica y en el mar de Scotia. Esto, dada la importancia ecológica de dichos hábitats.

3 especies de pingüinos

Para ello, analizaron las heces de 3 especies de pingüinos. A saber: el Adelia (Pygoscelis adeliae), el barbijo (Pygoscelis antarcticus) y el papúa (Pygoscelis papua). “Los pingüinos se utilizan para muchos estudios porque su biología y ecología son bien conocidas. El hecho de que sean depredadores les convierten en buenos indicadores de la salud de los ecosistemas en los que viven”, aclaró Barbosa.

“Los resultados muestran que la dieta de las 2 especies está compuesta por distintas proporciones de krill antártico (Euphausia superba). Específicamente, en un 85 % en el caso del pingüino de Adelia, un 66 % en el del barbijo y un 54 % en el papúa. Según Joana Fragão, investigadora de la Universidad de Coímbra, se encontraron microplásticos en un 15 %, un 28 % y un 29 % de las muestras, respectivamente, en las 3 especies estudiadas.

“La frecuencia de aparición de estas sustancias fue similar en todas las colonias, lo que nos induce a pensar que no hay un punto de origen concreto de contaminación dentro del mar de Scotia. Es necesario seguir estudiando en esta línea para comprender mejor la dinámica de estas sustancias y sus efectos en estos ecosistemas para guiar nuevas políticas de gestión en el continente antártico”. De esta forma concluyó Filipa Bessa, también de la Universidad de Coímbra.

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