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Los migrantes no son marcianos

La historia de la migración en Latinoamérica no es nueva ni desconocida, pero se ha contado desde el punto de vista del catastrofismo, cuando hay un accidente, un naufragio o una tragedia. Este libro quiere cambiar las cosas

La obra reúne una veintena de crónicas escritas por 21 periodistas desde 14 países (EFE/Mauricio Dueñas Castañeda)

15 minutos. Miles de personas latinas, africanas y asiáticas llevan años recorriendo Latinoamérica de sur a norte, clandestinamente y en busca de una vida mejor, en un éxodo de "marcianos" que un grupo de periodistas ha documentado en el proyecto Migrantes de otro mundo.

"Hay una tendencia a mirar a los migrantes como si fueran marcianos, como si fueran de otro mundo". Así lo aseguró en una entrevista con EFE la periodista colombiana María Teresa Ronderos, coordinadora de este proyecto que ahora se ha transformado en un libro con el mismo nombre. La obra reúne una veintena de crónicas escritas por 21 periodistas desde 14 países.

Ahí cuentan la historia de Angelina, por ejemplo, una congoleña que narra su historia desde Montreal (Canadá). En ese país solicitó asilo tras escapar de la muerte en su país natal, la República Democrática del Congo (RDC), y en otros países durante su travesía.

Angélica vio cómo mataban a su esposo y a una de sus hijas en la RDC. Eso la motivó a marcharse con 3 hijos. Angola, Ecuador, Colombia... y el Darién, la selva que separa Colombia y Panamá, a la que entró con 3 hijos y salió con 2.

"El jodido Darién. La selva que traga seres humanos", escribe el periodista español Alberto Pradilla, que cuenta el periplo de Angélica.

La historia completa

Empezó como un proyecto audiovisual del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), publicado en medios de todo el mundo como Semana (Colombia), Animal Político (México), Efecto Cocuyo (Venezuela) y Bellingcat (Reino Unido). Ahora lo transformaron en un libro, Migrantes de otro mundo (Aguilar), que "mejora la historia en muchos sentidos".

La historia, la de la migración en Latinoamérica, no es nueva ni desconocida. "Se ha contado", reconoció Ronderos, pero desde el punto de vista del catastrofismo, cuando hay un accidente, un naufragio o una tragedia.

O de "pasos intrépidos tipo Indiana Jones donde casi es más importante la dificultad, el riesgo y la adrenalina, pero no los seres humanos y vidas reales".

"Entonces nosotros al juntar todas las piezas, todos los relatos de cada país, aparece el cuadro completo", explicó la periodista. "Es como si tú hubieras visto pedazos de rompecabezas, pero nunca nadie te lo había armado".

Recuperan historias que van desde los barcos que llegan a Sao Paulo de Cabo Verde y las redes criminales que se extienden desde allí a Estados Unidos (EEUU), a describir a la comunidad senegalesa en Argentina. Explican cómo ha afectado el cambio de políticas migratorias en Ecuador o la presión que el expresidente Donald Trump impuso en México y que abocó a decenas de miles de migrantes a verse sin futuro en albergues.

También se trasladan a países como India o Camerún para contar qué pasa con los que deportan o con los que mueren. Y a los de destino como Canadá y EEUU, porque el camino de la migración nunca acaba allí. Aún quedan altas deudas que pagar y almas que sanar.

"Desestereotipar" al migrante

En las páginas del libro se describe "una humanidad doliente que busca vivir con dignidad" y a la que se trata con desprecio, mucha xenofobia, y se explota y extorsiona porque están sumidos en la clandestinidad y "siempre al vaivén de presiones migratorias".

Sin embargo, los relatos muestran otra cara de la migración: jóvenes activistas perseguidos en sus países, maestros cameruneses que tuvieron que huir, ingenieros indios que volverán a intentarlo aunque fueron deportados... pagando hasta 44.000 dólares por llegar desde Asia o 4.000 solo por atravesar México.

"La gente que nosotros entrevistamos eran propietarios de su pequeña finca o almacén, profesionales o técnicos que ya tenían un grado o periodistas o activistas sociales que habían echado de su país", dijo Ronderos.

"No son unas familias pobrísimas como uno se imagina -continúa-, son familias de clase media, que lo que pasó es que los agarró la guerra".

Y en ese camino, mucha gente los discrimina porque "los ve como pobre, apestados". "Los líderes políticos son los primeros que los discriminan, los tratan solo como víctimas, no como sujetos activos que son capaces de aportar a una sociedad", apuntó la periodista colombiana.

Este macropuzle de la migración en Latinoamérica ha conseguido el premio Fetisov en la categoría de Derechos Civiles. Esto les reportó más de 140.000 dólares. Una parte ya la donaron a organizaciones que atienden a migrantes y otra la van a emplear "para hacer mucho más periodismo" a favor de esos supuestos "marcianos".

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