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Las mascarillas podrían convertirse en el próximo problema del plástico si no se toman medidas

Actualmente, se utilizan 129.000 millones de tapabocas al mes en todo el mundo, unos 3 millones por minuto

La enorme producción de mascarillas desechables es de una escala similar a la de las botellas de plástico, que se estima en 43.000 millones al mes (Europa Press)

15 minutos. El toxicólogo ambiental de la Universidad del Sur de Dinamarca, Elvis Genbo Xu; y el profesor de ingeniería civil y ambiental de la Universidad de Princeton de Estados Unidos (EEUU), Zhiyong Jason Ren, alertaron que es "urgente" reconocer la amenaza medioambiental que suponen las mascarillas para evitar que se convierta "en el próximo problema del plástico".

Los científicos advirtieron que "no existe ninguna directriz oficial sobre el reciclaje de las mascarillas". En este sentido, es más probable que se eliminen como residuos sólidos.

Estudios recientes estiman que se utilizan un total de 129.000 millones de mascarillas al mes en todo el mundo. Es decir, 3 millones por minuto. La mayoría son mascarillas desechables fabricadas con microfibras de plástico.

Tal y como expusieron ambos investigadores en un artículo publicado en Frontiers of Environmental Science & Engineering, las mascarillas desechables son productos de plástico que no pueden biodegradarse fácilmente. Se fragmentan en partículas de plástico más pequeñas, es decir, en micro y nanoplásticos, que se extienden por los ecosistemas.

La enorme producción de mascarillas desechables es de una escala similar a la de las botellas de plástico, que se estima en 43.000 millones al mes. Sin embargo, a diferencia de las botellas de plástico (de las que se recicla aproximadamente el 25 %), las mascarillas no se pueden reciclar.

Cubos de basura solo para mascarillas

Ante esta problemática, los científicos apuestan por establecer cubos de basura solo para mascarillas, con el fin de facilitar su recogida y eliminación. Asimismo, piden considerar la estandarización, las directrices y la aplicación estricta de la gestión de los residuos de las mascarillas; sustituir las desechables por reutilizables, como las de algodón; y considerar el desarrollo de mascarillas biodegradables para su eliminación.

Si no se eliminan para su reciclaje, al igual que otros residuos de plástico, las mascarillas desechables pueden acabar en el ambiente. Vale decir, en los sistemas de agua dulce y en los océanos, donde la meteorización puede generar un gran número de partículas de tamaño micro (menores de 5 milímetros) durante un periodo relativamente corto (semanas) y fragmentarse en nanoplásticos (menores de 1 micrómetro).

De igual manera, una preocupación más reciente y mayor, según los investigadores, es que las mascarillas se fabrican directamente con fibras de plástico de tamaño microscópico. Al descomponerse en el ambiente, esta puede liberar más plásticos de tamaño microscópico, con mayor facilidad y rapidez que los plásticos a granel, como las bolsas.

Sin datos

"Estos impactos pueden verse agravados por una mascarilla de nueva generación, las nanomáscaras, que utilizan directamente fibras de plástico de tamaño nanométrico (con un diámetro inferior a 1 micrómetro) y añaden una nueva fuente de contaminación por nanoplásticos", alertaron.

Adicionalmente, los investigadores subrayaron que no saben cómo contribuyen las mascarillas al gran número de partículas de plástico detectadas en el medio ambiente. "Simplemente porque no existen datos sobre la degradación de las mascarillas en la naturaleza".

Sin embargo, "sabemos que, al igual que otros residuos plásticos, las mascarillas desechables también pueden acumular y liberar sustancias químicas y biológicas nocivas, como el bisfenol A, metales pesados, así como microorganismos patógenos. Esto puede tener un impacto adverso indirecto en las plantas, los animales y los seres humanos", concluyó Genbo Xu.

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