15 minutos. La costumbre de procrastinar o, lo que es lo mismo, dejar para más tarde lo que podrías hacer ahora, puede estar asociada al desarrollo de problemas de salud mental y física, según un estudio realizado entre universitarios suecos.
También se vinculó a comportamientos poco saludables en el estilo de vida, como la mala calidad del sueño, inactividad, consumo de tabaco o alcohol; además de peores niveles de factores psicosociales de salud (mayor soledad y más dificultades económicas).
Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Estocolmo siguió durante casi un año los hábitos de 3.525 universitarios para observar si esta práctica estaba asociada a efectos en la salud mental y física 9 meses más tarde.
Los participantes hicieron una autoevaluación sobre 5 aspectos puntuando de uno (“muy rara vez o no me representa”) a 5 (“muy a menudo o siempre me representa”), que se sumaban para obtener la puntuación total de procrastinación que oscilaba entre 5 y 25.
Los investigadores consideran que “teniendo en cuenta que la procrastinación es frecuente entre los estudiantes universitarios, estos resultados pueden ser importantes” para mejorar la comprensión de su salud.