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La princesa de Asturias, una joven serena

El segundo compromiso oficial de Leonor de Borbón fue como Princesa de Girona, en territorio de nacionalistas, su seguridad y sonrisa reflejan que la infancia quedó atrás

Protagonizó un acto donde se reconocieron los méritos de los jóvenes que se destacaron por sus iniciativas. (Fundación Princesa de Girona)

15 minutos. Hace unos días, la heredera del trono del Reino de España, Leonor de Borbón, causó sensación en su primer discurso. Asturias la recibió con entusiasmo y se emocionó cuando la ya adolescente princesa recordó que llevaba sangre asturiana.

Un debut en  ambiente de alegría, donde los aplausos y los piropos se quedarán en su recuerdo para siempre, como la misma Leonor de Todos los Santos lo afirmó en el Teatro Campoamor lleno de personalidades y presidido por el rey Felipe VI, su padre.

Esta semana Leonor asumió otra cita oficial, en la dividida y revuelta Cataluña, tierra de republicanos y de separatistas, de gente que dice no sentirse identificada con el resto de España aunque hayan muchos con sangre andaluza cuyos antepasados emigraron a esas tierras huyendo de la pobreza del sur porque ofrecía la oportunidad de una mejor vida.

Leonor de Borbón, cada vez con menos timidez y menos cara de niña, sigue los pasos de su padre, marcados por la serenidad y el equilibrio.

Ejerciendo por primera vez su rol como presidenta de la Fundación Princesa de Girona, protagonizó un acto donde se reconocieron los méritos de los jóvenes que se destacaron por sus iniciativas.

Vestida de rojo, el color fetiche de Letizia, al subir al podio abandonó los nervios y utilizó su sonrisa como apoyo. Lectora pausada, sin apuros para terminar, también supo recibir la larga ovación sonriente y hasta se diría que con más placer que la primera vez.

Al español se le unió el inglés y el árabe, idioma de uno de los premiados, para cerrar en catalán, lengua que debe dominar a la perfección si la historia no se opone que suba al trono.

Dicen que la reina Letizia trabaja con Leonor para que aprenda a manejar cada expresión de su cuerpo y cada gesto de su rostro. (Fundación Princesa de Girona)

Para resguardar la seguridad de la familia real en Barcelona, se desplazaron por los alrededores del hotel Juan Carlos I y del Palau de Congressos de Cataluña más de mil policías y Mossos d’Esquadra.

En segundo y discreto lugar está Sofía, su hermana, sin protagonismo, pero pisando firme.

Ella está atenta a cada palabra y gesto de su hermana, como si quisiera anotarlo todo en su memoria para luego compartirlo con Leonor y hacer las observaciones pertinentes. Su sonrisa apenas perceptible subraya los aciertos. Esta vez no hubo abrazos después del discurso, pero sí un aplauso prolongado.

Sus padres

Felipe, aunque no utiliza la espontaneidad como su padre, sin embargo no disimula el orgullo que siente por lo bien que Leonor actuó en sus dos primeros compromisos. Allí están los abrazos y el cruce de miradas al final de cada intervención.

Dicen que Letizia trabaja con Leonor para que aprenda a manejar cada expresión de su cuerpo y cada gesto de su rostro. La reina, como mujer de medios de comunicación, bien sabe que lo que no se dice con una palabra se puede revelar con un gesto.

En cuanto al vestuario de la esposa de Felipe VI, reincidió con Pertegaz, la firma de su traje nupcial. Esta vez se le vio sobria y elegante con un conjunto  negro de dos piezas cuyo toque exótico estuvo en las plumas colocadas al final de las mangas. Aplausos para esta selección.

Acorde a los tiempos

La infanta Sofía de Borbón se revela como una joven con estilo, busca la sencillez que rompe con algún detalle que subraya su personalidad enérgica. Esta vez no estrenó, pues repitió el traje blanco, recto con una lazada a la altura de la cadera que se le vio por primera vez en junio pasado.

El futuro del Reino está por verse y Leonor continúa preparándose para cuando toque su turno. (Fundación Princesa de Girona)

Afortunadamente Leonor ha tenido una vida totalmente diferente a Isabel II de España, quien subió al trono a los 3 años y a los 16 contrajo matrimonio con su primo Francisco de Asís de Borbón, una boda arreglada.

Ella lleva una vida acorde a estos tiempos, como todos sus colegas de esta generación. Sus padres se encargan de que en estos primeros años reine la normalidad.

El futuro del Reino está por verse y Leonor continúa preparándose para cuando toque su turno. Políglota, amante de la lectura, con una educación que va más allá de las aulas de clase, Leonor de Borbón y Ortiz ratifica en sus discursos, seguramente hechos a la medida de Felipe, su compromiso con España. Así se lo impuso el destino.

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