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La pandemia dificulta pero no paraliza el tráfico de especies

El negocio ilícito abarca reptiles, pangolines, toda clase de aves, grandes simios, pesca o madera, entre otros

Las dificultades para traficar las especies está provocando el almacenamiento de grandes cantidades de marfil en varios países (Pixabay)

15 minutos. El cierre de fronteras impuesto por el coronavirus está dificultando el tráfico de especies salvajes y obligando a cambiar métodos de trasporte de contrabando y destino a otros mercados, un negocio que, pese a ello, no se paralizó y que alcanza los 21,7 billones de dólares anuales.

Asi lo pone de manifiesto Wildlife Justice Commission (WJC), que reconoce que este año las redes de tráfico de especies salvajes "tuvieron problemas para mover sus envíos" debido al cierre de fronteras y las medidas de seguridad para evitar la propagación de la COVID-19.

El tráfico de especies salvajes es el cuarto comercio ilegal en el mundo, teniendo un volumen de negocio de 21,7 billones de dólares anuales. Según WJC, este se encuentra por encima de la pesca ilegal, que alcanza entre 9 y 20 billones por año.

El negocio del tráfico ilícito de especies salvajes abarca reptiles, pangolines, toda clase de aves, grandes simios, pesca o madera, entre otros.

El tráfico ilegal de especies está relacionado con la evasión de impuestos, de dinero y la corrupción, siendo "uno de los problemas más extendidos e importantes". Además, "afecta a jueces, funcionarios de aduanas, está en todas partes", asegura la directora de inteligencia de WJC, Sarah Stoner.

El tráfico afectado por COVID-19

Según el documento, las redes de tráfico de especies están teniendo dificultades para acceder sobre todo "a los mercados chinos y vender sus mercancías". Esto está provocando el "almacenamiento de grandes cantidades de marfil sin procesar en Vietnam, Laos y Camboya".

WJC, entidad dedicada a la investigación criminal de tráfico de especies, denuncia que el almacenamiento de marfil se intensificó desde enero de este año. ¿El motivo? La prohibición de comercio de este material en China desde 2018, junto a la presión policial en ese país y otros lugares de Asia.

Asimismo, alerta que ante la prohibición del comercio de marfil en China sus investigadores detectaron un "aumento de oferta de escamas de pangolín en Vietnam por parte de las redes de traficantes" en los tres primeros meses de este año, así como cambios en los métodos de transporte de contrabando de especies ante las medidas de seguridad impuestas en el transporte aéreo.

Esas medidas "afectaron a la dinámica delictiva", una situación que no permite la llegada de los envíos a los aeropuertos de elección. Por ello, las redes de tráfico de especies salvajes "están buscando una alternativa en el transporte marítimo".

Stoner sostiene que desde WJC "estamos comprometidos en evitar el tráfico ilegal de especies silvestres. Descubrimos que aunque se sigue traficando, las limitaciones de circulación impidieron transportar los bienes como lo hacían usualmente en el pasado".

"El tráfico continúa, pero el foco se movió desde las organizaciones de traficantes a los mercados donde se vende todo ese material ilegal para el consumo", subraya el informe.

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