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La mayor supernova vista desde la Tierra ocurrió el 1 de mayo de 1006

Su tamaño era equivalente a media luna, y su brillo era tal que por la noche permitía ver los objetos que estaban en el suelo

Esta apareció por primera vez en la constelación de Lupus entre el 30 de abril y el 1 de mayo de 1006 (Chandra x ray Observatory/NASA)

15 minutos. La supernova de mayor magnitud visual registrada en la historia por el ser humano tuvo lugar en 1006 y se pudo observar desde distintos lugares de la Tierra.

Aparecida por primera vez en la constelación de Lupus entre el 30 de abril y el 1 de mayo de 1006, la supernova SN 1006 fue descrita como "estrella repentina" por observadores de Suiza, Egipto, Irak, China y Japón.

El astrólogo egipcio, Ali ibn Ridwan, declaró que "el espectáculo era un cuerpo circular grande, 3 veces más grande que Venus. El cielo brillaba debido a su luz. La intensidad de su luz era un poco más de una cuarta parte de la luz de la luna".

Su tamaño era equivalente a media luna, y su brillo era tal que por la noche permitía ver los objetos que estaban en el suelo. Aparentemente, tenía color amarillo y se vio durante más de un año, siendo probablemente una supernova Tipo Ia.

El resto de supernova asociado a SN 1006 no se identificó hasta 1965, cuando Doug Milne y Frank Gardner, haciendo uso del Radiotelescopio Parkes, demostraron que la radiofuente PKS 1459-41, cerca de beta Lupi, tenía la apariencia de una cáscara circular de 30 minutos de arco.

Durante los años siguientes, se detectaron emisiones de rayos X y ópticas provenientes de este objeto. El resto de supernova SN 1006 se encuentra a una distancia estimada de 7.200 años luz.

Se piensa que SN 1006 era originariamente una estrella binaria, en donde uno de los componentes, una enana blanca, explotó cuando el gas proveniente de su compañera la hizo superar el límite de Chandrasekhar: la máxima masa posible de una estrella de tipo enana blanca.

La supernova eyectó material a una enorme velocidad, generando una onda de choque que precede al material expulsado. Debido a esta onda de choque, las partículas son aceleradas a energías extremadamente altas. Así producen los filamentos azulados que se observan en la imagen en falso color obtenida con el Observatorio de Rayos X Chandra.

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