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La COVID-19 y nuestros cromosomas tienen más en común de lo que crees

El trabajo se realizó con muestras de 89 pacientes ingresados en un hospital de campaña de Madrid

Los pacientes de mayor edad son los que suelen sufrir una COVID-19 más grave. Por sus años, la longitud media de los telómeros es más corta (EFE/CNIO)

15 minutos. Los pacientes graves con COVID-19 tienen telómeros (extremos de los cromosomas) "significativamente" más cortos, según un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España, que apunta a la posible utilidad de una terapia en estudio para personas con lesiones pulmonares tras la enfermedad.

Los telómeros son estructuras que protegen los cromosomas dentro de cada célula; su longitud es un indicador de envejecimiento. Durante toda la vida, las células se dividen constantemente para regenerar los tejidos. Cuando ya no lo hacen porque los telómeros son demasiado cortos, el organismo envejece.

El trabajo se realizó con muestras de 89 pacientes ingresados en un hospital de campaña de Madrid. Fue publicado en la revista Aging.

La directora del CNIO, María Blasco, que lideró el estudio, dijo que no se sabe si los pacientes ya tenían los telómeros más cortos o el virus causó el acortamiento.

Lo que demuestra la investigación "es que hay una correlación estadística entre tener los telómeros más cortos en el momento de la enfermedad y la severidad de esta".

Indicio de gravedad

La hipótesis, según Blasco, es que los pacientes con telómeros cortos antes de la infección son los que van a desarrollar los síntomas más severos.

Ello se debe a que "el virus va a forzar a que se reparen los daños que produce y eso implica que las células se tengan que multiplicar más veces de lo normal. Eso 'agotaría' los telómeros de aquellos pacientes que los tenían ya más cortos de entrada".

Blasco precisamente estaba poniendo a punto una terapia, basada en la activación de la enzima telomerasa, para regenerar el tejido pulmonar en pacientes de fibrosis. A su juicio, este tratamiento, que tardaría al menos un año y medio en estar disponible, podría ayudar a quienes siguen con lesiones pulmonares tras superar la COVID-19.

En la fibrosis pulmonar, el tejido desarrolla cicatrices y se vuelve rígido. Esto provoca una pérdida progresiva de la capacidad respiratoria. Una causa es el daño en los telómeros de las células que deben regenerar ese tejido, los neumocitos alveolares tipo II. Precisamente, las células a las que infecta el SARS-CoV-2 en los pulmones.

"Cuando leí que en la COVID-19 estaban implicados los neumocitos alveolares tipo II, enseguida pensé que los telómeros podían tener un papel". Así lo señaló Blasco en un comunicado del CNIO.

Los pacientes de mayor edad son los que suelen sufrir una COVID-19 más grave. Por sus años, la longitud media de los telómeros es más corta.

Marcador de envejecimiento

Sin embargo, lo "más relevante" y que "no era previsible" es que estas estructuras de los cromosomas también resultaran más cortas en los enfermos más graves de COVID-19. Es decir, "independientemente de la edad, en comparación con aquellos con patología leve".

Estos datos apuntan a que "uno de los marcadores del envejecimiento, como es la presencia de telómeros cortos, puede tener un papel en la gravedad de la enfermedad", destacaron los investigadores.

El equipo pretende ahora demostrar una relación causal entre menor longitud telomérica y secuelas pulmonares de la COVID-19.

Para ello, infectarán con el SARS-CoV-2 a ratones con telómeros cortos e incapaces de producir telomerasa, una enzima sin la que estos no pueden ser reparados. Por lo tanto, no se puede realizar la regeneración de tejido pulmonar.

Si la hipótesis del grupo de Blasco es correcta, los ratones sin telomerasa y telómeros cortos deberían desarrollar fibrosis pulmonar de manera más grave que los otros.

Nuevos tratamientos para la COVID-19 gracias a los cromosomas

La confirmación de que los telómeros cortos dificultan la recuperación de los pacientes graves abriría la puerta a nuevas estrategias de tratamiento. Específicamente, como una terapia basada en la activación de la telomerasa.

Esta terapia consiste, detalló Blasco, en "introducir el gen que codifica por la telomerasa en células alveolares tipo II del pulmón, lo que haría que se produzca telomerasa en estas células y que se alarguen los telómeros de estas células, aumentando su capacidad de regenerar el pulmón".

Por el momento, "ha sido probada en modelos de fibrosis pulmonar asociada a telómeros cortos en ratones y ha funcionado". Ahora, agregó, se están desarrollando los medicamentos de terapia génica para humanos.

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