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Imaginación y cuarentena, la mezcla perfecta para los retos virales

Aunque no se trata de un fenómeno novedoso, los 'challenges' se convirtieron en un refuerzo de las consignas para quedarse en casa

Muchos retos se realizan en la red social TikTok, donde se pueden subir vídeos de corta duración (Zorana Simic/Flickr)

15 minutos. El confinamiento por el coronavirus parece invitar más a la socialización a distancia que a la introspección y en ese esfuerzo por compartir y sentir cerca a los demás, los retos virales, más o menos ingeniosos, se están haciendo un hueco en la apretada agenda de nuestras pantallas.

La mayoría de estas propuestas -retos o ‘challenges’- tienen formato de videos cortos en los que alguien conocido nos desafía a imitarle. Todo ello en el marco de escenas domésticas que nos invitan a cotillear en espacios que sorprenden por su normalidad o despiertan envidias.

La plataforma elegida, Twitter, Instagram, TikTok, Facebook…, es lo de menos; llegan sin buscarlos, los envía un amigo, aparecen en un grupo o directamente en los informativos de televisión.

Aunque no se trata de un fenómeno novedoso, parece evidente que se convirtieron en un refuerzo de las consignas para quedarse en casa.

El mundo del deporte en retos

Así, estos últimos días hemos visto dar toques a rollos de papel higiénico a miles de personas en el mundo. De hecho, hasta el delantero del Barcelona Leo Messi y al bicampeón del mundo de motociclismo Álex Márquez se unieron a este reto.

Otros deportistas de élite se quitaron la gorra para encestar en ella sus calcetines, inspirados por el alero del Real Madrid Rudy Fernández. Si no, muestran al mundo sus coordinados entrenamientos en familia, sobre la alfombra del salón, como hace el centrocampista del Vissel Kobe Andrés Iniesta.

Pero, como advierte el atleta y alpinista Kílian Jornet, “no hay que fliparse”, no conviene transformar el domicilio en la jaula de un hámster, porque uno siempre corre el riesgo de verse obligado a recurrir a unos servicios sanitarios a los que no conviene molestar.

Retos hay para todos los gustos, algunos inalcanzables como el del campeón mundial de trial Toni Bou, que desayuna con la moto en casa. Hay otros más domésticos, como dar toques a una pelota con el mango de una raqueta, practicar contorsionismo con una escoba o hacer la croqueta en el suelo mientras se sostiene un zapato con el otro.

Retos más comunes

También es posible alejarse del mundo de la competición por las redes sociales y simplemente cantar, disfrazarse o imitar algún baile cinematográfico, compartir fotos de la infancia, dibujar zanahorias en la pantalla del móvil, teñirse el pelo de colores o directamente raparlo.

Uno de los últimos retos, en forma de adivinanza, invita a desvelar el nombre de lugares de nuestro entorno que codificaron con emojis, como jeroglíficos.

La curva del aburrimiento sigue en ascenso, por lo que es previsible que los retos sigan apareciendo en el vasto mundo de las redes sociales; unos con más trasfondo o buena intención, como el lanzado por el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, en el que se nos invita a mostrar cómo nos lavamos las manos, otros directamente fuera de concurso, como la invitación de una ‘influencer’ norteamericana a lamer retretes.

En el término medio parece residir la virtud de estos juegos, que pese a los ‘haters’, seguirán contribuyendo a incrementar el consumo de datos.

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