Últimas 15minutos

Hijo de la duquesa de Alba se confiesa

Cayetano Martínez de Irujo narra en su autobiografía lo que ha significado ser miembro de la familia con más abolengo de España

El patrimonio de la Casa de Alba es extenso y Cayetano por encargo de su madre se ocupó en ordenarlo. Archivo / EFE

15 minutos. España está que arde gracias al libro que acaba de lanzar a la calle Cayetano Martínez  de Irujo, el hijo predilecto de Cayetana Fitz-James Stuart, donde revela sus amores, adicciones, sufrimientos y alegrías. En este trabajo el hijo de la duquesa de Alba se confiesa.

El texto una suerte de ejercicio de liberación  o quizás sea venganza familiar. De Cayetana a Cayetano es el título de la obra que cuenta con prólogo de Luis María Ansón, periodista y miembros de la Real Academia Española, quien. Ansón fue, además, director de la Agencia EFE.

Los lazos amistosos que unen a Cayetano con este intelectual son tan fuertes  que el mismo Ansón lo llama hijo afectivo. Ha sido su consejero en momentos críticos de la vida de Cayetano, sobre todo cuando las relaciones con su madre estaban a punto de romperse.

Actualmente, trata de ser el puente con su hermano mayor y actual Duque de Alba. La presentación del libro editado por La Esfera está programada para el 23 de septiembre pero son muchos los datos que ya están en manos de la prensa.

Lazos de Sangre

A manera de preámbulo, Cayetano había adelantado algo en el programa de Televisión Española Lazos de sangre, donde se emocionó tanto narrando algunos de los capítulos de su vida que llegó a las lágrimas. Así se reveló como un hombre sensible, a quien el hecho de haber nacido en cuna de oro no le garantizó la felicidad.

El quinto hijo de la duquesa de Alba es grande de España, ostenta los títulos de duque de Arjona y conde de Salvatierra. A sus 56 años no se le conoce otra profesión que la de jinete, su vida social lo ha colocado siempre como protagonista de la prensa rosa de España.

El quinto hijo de la duquesa de Alba es grande de España, ostenta los títulos de duque de Arjona y conde de Salvatierra. Cortesía

Pero lo que parecía un mundo de felicidad para los de afuera, para Cayetano no era más que un espejismo, por dentro llevaba la amargura de haber experimentado la soledad desde niño, soledad que estaba rodeada por las obras de arte de los palacios donde transcurrió su vida, Liria en Madrid y Las Dueñas en Sevilla.

Al respecto, el prólogo de Ansón es elocuente: “Cayetano fue un niño triste, encarcelado entre los muros de un palacio deslumbrante, altanero y hostil. Aparte de una nana a la que siempre adoró, sufrió las crueldades de varias niñeras que le amargaron la vida. Su padre murió demasiado pronto y apenas podía refugiarse el niño en una madre sin tiempo”.

Víctima de su destino

En esta autobiografía, Cayetano plasma un cierto fatalismo, se presenta como una víctima de su propio destino, al descifrar en las páginas que pertenecer a la Casa de Alba los privilegios se pagan con la falta de libertad.

En la dedicatoria deja ver sus afectos familiares: “Estos pasajes de mi vida, que con toda humildad y sinceridad relato, van dedicados a mis padres, porque los adoraba. A Enrique Moreno, por haberme salvado la vida y haber pasado a formar parte de mi familia escogida. A mi Nana Margarita y a Florián, por haber sido unos segundos padres para mí.

También “a Luis María, por su apoyo, cariño y consejo a lo largo de toda mi vida. A mis hijos Amina y Luis. Ellos son el mayor sentido de mi vida desde que existen, después de mi recuperación emocional. A ellos les digo: Hay personas que luchan y son válidas, hay otras que luchan mucho y son muy válidas, luego están los que luchan toda su vida, esos son los que verdaderamente valen...»

Extenso patrimonio

El patrimonio de la Casa de Alba es extenso y Cayetano por encargo de su madre se ocupó en ordenarlo y parece que lo hizo con acierto.

La relación con los esposos de Cayetana también los plasma en el libro, que evidencia el vacío que dejó la muerte de su padre, cuando él apenas tenía 9 años. 

Cayetano mantuvo una tensa relación con el segundo esposo de su madre. Archivo / EFE

A Luis Martínez de Irujo lo sucedió el excura Jesús Aguirre, cuyas relaciones con Cayetano y sus otros hermanos fueron tortuosas, pero con él mucho más porque nunca, según sus palabras, se dejó intimidar.

Ya adulto, llegó el tercer marido de la Duquesa, Alfonso Diez, quien resultó un hombre desinteresado. A Cayetana le brindó alegría en sus últimos años y logró que los asuntos testamentarios fueran menos complicados. Como lo afirma el propio Cayetano en una entrevista.

Entre sus adicciones estuvo el sexo y la cocaína, de eso habla en el libro, así como también de una relación con Elena de Borbón que contó con el visto bueno de los reyes y de su madre, pero que a él lo aterraba porque era salir de un encierro para someterse a uno mayor.

Cayetano Martínez de Irujo en estas confesiones busca la libertad, esa que quizás no alcanzará totalmente porque al igual que en el drama de Hamlet está el ser  o no ser. El no aceptar el papel que le ha tocado vivir.

Más Vistas

Ver más