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Hallan dinosaurio de 10 metros de altura y garras de 35 centímetros

Se caracterizaba por un esqueleto esbelto y liviano, una cola larga empleada seguramente como timón, y unas patas largas y poderosas capaces de dar pasos largos durante la carrera

El hallazgo fue el resultado de una campaña de un mes de trabajo desarrollada por decenas de investigadores liderados por el Museo Argentino de Ciencias Naturales (Imagen referencial/Pete Linforth/Pixabay)

15 minutos. Restos fósiles de un enorme dinosaurio carnívoro perteneciente a la familia Megaraptoridae, cuyas garras alcanzan los 35 centímetros de longitud, fueron excavados en el sur de Argentina por paleontólogos japoneses y argentinos.

El hallazgo fue el resultado de una campaña de un mes de trabajo desarrollada por decenas de investigadores liderados por el Museo Argentino de Ciencias Naturales ( MACN). Los restos se encontraron en la Estancia La Anita, al suroeste de la Provincia de Santa Cruz, donde afloran sedimentos de 70 millones de años de antigüedad.

Los megarraptores fueron un grupo extraordinarios de cazadores que habitaron Sudamérica, Asia y Australia durante el Cretácico.

Estos predadores se caracterizaban por un esqueleto esbelto y liviano, una cola larga empleada seguramente como timón, y unas patas largas y poderosas capaces de dar pasos largos durante la carrera.

Sin embargo, lo más sorprendente de los megarraptores eran sus enormes brazos. Eran largos y estaban rematados con unas garras de 35 centímetros de longitud. Esto, sumado al enorme desarrollo de inserciones musculares, indica que los brazos eran la principal arma de estos dinosaurios durante la cacería, y no sus mandíbulas, como ocurre en el famoso Velociraptor o el Tyrannosaurus rex.

Probablemente, los megarraptores no eran predadores de los saurópodos (dinosaurios herbívoros cuadrúpedos de cuello largo), sino de otro grupo de herbívoros más pequeño, los ornitópodos. Estos pequeños animalitos bípedos, de esqueletos agiles y con hábitos sociales (se han encontrado numerosos individuos juntos), son las presas potenciales para los megarraptores. Algo así como las gacelas y los cheetas de la sabana africana.

La evidencia

A su vez, los hallazgos paleontológicos apoyan esta hipótesis. La razón: es frecuente encontrar a ambos tipos de dinosaurios en una misma formación.

En la Estancia La Anita, se excavaron los restos de una nueva especie de dinosaurio megarraptórido. Este convivió con el ya conocido Isasicursor, un ornitópodo presentado en el MACN a fines del año pasado.

Esta nueva especie de carnívoro representa una de las más grandes para la familia. Se estima que habría alcanzado los 10 metros de largo. Sin embargo, representa también uno de los registros más modernos. Esto implica que los megarraptores conformaban un elemento de los ecosistemas durante finales de la Era de los Dinosaurios. Esto, hasta ahora, era algo desconocido, según un comunicado del MACN.

Ahora es posible saber que, bajo enormes coníferas y plantas con flor (angiospermas), y entre las patas de un colosal saurópodo y ahuyentando a su paso aves y pequeños mamíferos, un enorme dinosaurio carnívoro se largaba a la carrera tratando de alcanzar a una familia de Isasicursors, y proveerse así de su presa del día.

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