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Estudio muestra cómo se reparten las bacterias de la lengua

Los investigadores usaron muestras obtenidas de las lenguas de 21 participantes sanos

La lengua alberga una gran reserva de microbios, lo que la convierte en un punto de referencia tradicional en la medicina (Pixabay)

15 minutos. Una nueva técnica de imágenes fluorescentes permite a los investigadores elaborar mapas de alta resolución de las comunidades de bacterias que se forman en la lengua humana, unas imágenes que demuestran que el microbioma de nuestra boca tiene un nivel organizativo muy complejo y altamente estructurado.

El estudio, liderado por Gary Borisy, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, se publicó este martes en la revista Cell Reports.

El microbioma oral humano es un ecosistema complejo y sus comunidades microbianas se ven afectadas por factores como la temperatura, la humedad, la saliva, el pH, el oxígeno y alteraciones como las abrasiones o la higiene oral.

Sin embargo, hasta ahora, la organización microbiana se ha estudiado poco. Por ello, "averiguar quién está al lado de quién nos ayudará a entender cómo funcionan estas comunidades", explica Jessica Mark Welch, del laboratorio Biológico Marino de Woods Hole, Massachusetts.

"La lengua es particularmente importante porque alberga una gran reserva de microbios y es un punto de referencia tradicional en la medicina. Precisamente por esto, cuando vamos al médico, sacar la lengua es una de las primeras cosas que nos pide", comenta la investigadora.

Y es que "las bacterias en la lengua son mucho más que un montón aleatorio. Son más como un órgano de nuestros cuerpos", añade Borisy.

Un estudio fluorescente

Para hacer el estudio, los investigadores desarrollaron la técnica CLASI-FISH. Esta consiste en etiquetar un tipo determinado de microorganismo con múltiples fluoróforos, ampliando la cantidad de microbios que pueden identificarse y localizarse de una sola vez en un campo de visión.

"Nuestro estudio es novedoso porque nadie fue capaz de mirar la lengua de una manera que distinguiera todas las diferentes bacterias", dice Borisy.

Durante el estudio, los investigadores usaron muestras obtenidas de las lenguas de 21 participantes sanos para obtener una visión completa de la estructura del microbioma.

Así, identificaron 17 géneros bacterianos abundantes en la lengua y que estaban presentes en más del 80% de los individuos. Se trataba bacterias libres, bacterias unidas a células epiteliales huéspedes y bacterias organizadas en 'consorcios', estructuras complejas de varias capas.

Comunidades de bacterias

Esos consorcios tenían la estructura de una comunidad, con áreas ocupadas por un solo grupo de organismos. Aunque estos variaban de forma, solían tener de decenas a cientos de micras de longitud y un perímetro bien definido.

Las lenguas de todos los individuos del estudio tenían consorcios formados por tres géneros: Actinomyces, Rothia y Streptococcus.

El Actinomyces aparecía frecuentemente cerca del núcleo, el Rothia se observaba hacia el exterior del consorcio y el Streptococcus en el exterior de los consorcios.

El estudio concluye que las comunidades microbianas de la lengua crecen siguiendo una pauta: primero las células bacterianas se adhieren a la superficie de la lengua individualmente o en pequeños grupos, después, durante el crecimiento de la población, los diferentes taxones se empujan unos a otros y proliferan más rápidamente.

Por último, estos microorganismos crecen de manera diferencial y se organizan en parches que se observan en las estructuras más grandes y maduras.

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