15 minutos. Para el futuro de las telecomunicaciones después de las actuales redes 5G, un grupo de científicos propuso un nuevo modelo para redes 6G cognitivas. Funcionarán de forma inteligente y sus capacidades evolucionarán con el paso del tiempo.
En un artículo publicado en la revista Big Data and Cognitive Computing, investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, la Universidad China de Hong Kong y del Instituto de Inteligencia Artificial y de Robótica para la Sociedad de Shenzhen (todos en China) presentaron la teoría de la información cognitiva 6G.
Esta idea aborda una problemática presente en las redes actuales, incluyendo el 5G. A saber: que el valor y el significado de la información no se tienen en cuenta en el proceso de transmisión, siguiendo las teorías de la información de Shannon.
Para solucionar este reto y al mismo tiempo cumplir los requisitos de inteligencia, personalización y transmisión que se esperan para las nuevas redes 6G, los autores plantearon el uso de lo que denominan una “teoría del buzón de correo”.
Este principio contempla características en la transmisión de la información en las redes. Por ejemplo, “la polaridad, la trazabilidad, la dinámica, la convergencia, la figurabilidad y la dependencia”.
De esta manera, la información transmitida por las redes 6G contendrá “un portador de información cognitiva para permitir la incorporación de algoritmos distribuidos para redes de inteligencia”.
Algoritmos de aprendizaje automático
Estas redes 6G cognitivas contarán con funciones inteligentes mediante la incorporación de algoritmos. Los investigadores destacaron “capacidades de autoorganización, autoaprendizaje, autoadaptación y evolución continua“.
Mediante esta tecnología, los expertos esperan que se reduzca la cantidad de información redundante que se transmite actualmente por las redes. De este modo, la atención se centrará en la información que se identifique como de mayor importancia.
La red 6G propuesta se basa también en algoritmos de aprendizaje automático. Estos refuerzan un sistema de comunicación que, según los análisis de los investigadores, permite reducir los datos y los errores con el paso del tiempo.