Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

De casa de Mandela a hotel de lujo en Johannesburgo

El precio de entrada es de 235 euros por noche. La suite presidencial (donde dormía el propio activista) cuesta 878 euros

Las paredes de esta mansión también vieron desfilar a personalidades de renombre mundial que acudían a visitar a Mandela (EFE/EPA/Kim Ludbrook)

15 minutos. Después de casi 3 décadas preso, “Madiba” regresó a Johannesburgo en los años 90 con la misión de pavimentar el camino de su país a la democracia. Allí se asentó en el exclusivo barrio de Houghton, en una casa lujosa que fue reconvertida en hotel de lujo y “santuario” dedicado a Nelson Mandela.

“Es una experiencia, básicamente una oportunidad de experimentar el legado de Mandela, una oportunidad para nosotros de dar cobijo a ese legado y de traspasarlo a una nueva generación“. Así lo explica a EFE Dimitri Maritz, gerente de este establecimiento bautizado como Sanctuary Mandela (Santuario Mandela).

Con 9 habitaciones ambientadas en diferentes periodos de la vida de Mandela y un restaurante, este espacioso edificio de muros blancos fue el hogar del icónico activista antiapartheid entre 1992 y 1998. Ese año se casó con su tercera esposa Graça Machel y se mudó a otra mansión, también en Houghton (norte de Johannesburgo).

El precio de entrada es de 4 mil rands (unos 235 euros) por noche. La suite presidencial (donde dormía el propio Mandela) cuesta 15 mil rands (unos 878 euros)”, dijo Maritz.

En 2018, cuando este proyecto se puso en marcha, el edificio -que es propiedad de la Fundación Mandela- se encontraba en tan mal estado que hacía temer por su futuro.

La iniciativa de convertir la antigua casa de Mandela en un hotel, de hecho, respondió a la necesidad de evitar una mayor degradación.

Lo que intentamos es que sea un lugar sostenible (económicamente), que pueda mantenerse a largo plazo“, apuntó el gerente de Sanctuary Mandela. El lugar abrió sus puertas en septiembre y su gestión está en manos de las compañías Motsamayi y Miarestate.

Para Maritz, las aparentes contradicciones implícitas de ligar un establecimiento de lujo al legado de Mandela no son tales. Invitó a los escépticos a visitar el lugar y a conocer su historia antes de emitir juicios.

Etapa clave para Sudáfrica

De casa de Mandela a hotel de lujo en Johannesburgo
Los años que Mandela pasó en esta casa fueron cruciales para la vida del Nobel de la Paz (EFE/EPA/Kim Ludbrook)

“No nos estamos aprovechando de su legado. Lo importante para nosotros es demostrar una nueva manera de mantener un legado. Si vemos lo que le ha pasado a Liliesleaf (enclave histórico de Johannesburgo donde se reunían los luchadores contra el apartheid), que ha caído en ruinas, lo que queremos es evitar que eso pase“, señaló.

Los años que Mandela pasó en esta casa, ahora transformada en hotel, fueron no solo cruciales para la vida del Nobel de la Paz. También fue una etapa que marcó el rumbo de la Sudáfrica contemporánea.

Abarca 2 de los años más duros en la transición para poner fin al segregacionismo racista del apartheid -una era en la que Sudáfrica estaba al filo de estallar en guerra civil- y los primeros años de su presidencia tras ganar las elecciones de 1994. Los comicios le convirtieron en el primer jefe de Estado negro del país hasta 1999.

“Muchas de las negociaciones empezaban aquí (…). Incluso durante su presidencia nunca se quedaba mucho en Pretoria. Trataba de volver a su hogar y a la comida casera tanto como podía”, según Maritz.

Las paredes de esta mansión también vieron desfilar a personalidades de renombre mundial que acudían a visitar a Mandela. A saber: desde el entonces presidente estadounidense Bill Clinton hasta la modelo Naomi Campbell, pasando por el cantante Michael Jackson o la presentadora Oprah Winfrey.

Menú

Para todas esas personalidades y muchas otras guisó Xoliswa Ndoyiya, la cocinera personal de Mandela en toda esa etapa y hasta su muerte (2013). Hoy es chef a cargo del restaurante de Sanctuary Mandela.

Quien visite el establecimiento puede degustar, a precios más asequibles que las habitaciones, un menú inspirado en los gustos del propio Mandela: raviolis rellenos de rabo de buey (uno de sus guisos favoritos), desayunos generosos y platos en los que no faltan ni el samp (plato tradicional sudafricano a base de granos de maíz) ni las alubias.

“Era un hombre al que le gustaba mi comida”, rememoró la chef.

Cuando el Nobel le dio la oportunidad de empezar a cocinar para él, Ndoyiya, procedente de la misma región de Sudáfrica que Mandela (la provincia del Cabo Oriental), aún no tenía 30 años.

Conocer al líder sudafricano fue una sorpresa, al menos para ella, porque el día en que se presentó para el puesto, recomendada por amistades, nadie le había dicho con quién se iba a entrevistar.

Superada la conmoción inicial de encontrarse ante Mandela -él mismo se encargó de romper el hielo bromeando con un “¿me conoces?”-, Ndoyiya le prometió que podría cocinar para él la comida casera que tanto había extrañado en la oscuridad de su celda.

“Si piensas que era el padre para la nación, era más que eso en casa (…). Era un padre en casa y un abuelo para todo el mundo”, compartió Ndoyiya.

“De él aprendí valores como ser respetuoso, amar a la gente y, sobre todo, compartir”, agregó la chef, que recordó con emoción que Mandela nunca se olvidaba de dar las gracias, ni de reconocer el mérito de su cocina incluso ante los más ilustres invitados.

Más vistas