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Cristo Redentor reabrió sus puertas luego de 5 meses

El cerro de Pan de Azúcar, el acuario y la rueda gigante, principales atracciones turísticas de Río de Janeiro, también iniciaron sus actividades

Los visitantes deberán respetar algunos protocolos de seguridad (Antonio Lacerda/ EFE)

15 minutos. El Cristo del Corcovado, la más icónica imagen de Brasil en el mundo, reabrió este sábado sus puertas, pese a la aún preocupante expansión del virus en el estado homónimo.

El cerro de Pan de Azúcar, el acuario y la rueda gigante, principales atracciones turísticas de Río de Janeiro, también iniciaron sus actividades.

A partir de este sábado, turistas y residentes cariocas pueden volver a visitar los sitios más buscados de la capital fluminense.

Apuestan por descuentos y un estricto protocolo de seguridad para atraer y reconquistar la confianza de los visitantes en medio de la pandemia del coronavirus.

En Brasil el virus cobró la vida de más de 106.000 personas en el país.

Regreso al turismo

Las atracciones ya tenían el permiso para retomar las actividades desde julio, en medio de la "nueva normalidad" que vive Río desde hace mes y medio.

Por cuestiones de resguardar la seguridad, decidieron esperar un mes más para abrir sus puertas.

"Es una experiencia diferente, con nuevos protocolos, pero es una emoción enorme poder vislumbrar la ciudad de nuevo desde aquí arriba", dijo a EFE la pedagoga Talita Rosa Mansur.

Mansur se atrevió a dejar su residencia para matar la nostalgia del Cristo Redentor, cerrado desde mediados de marzo.

El retorno de los puntos más emblemáticos de Río provocaron la desconfianza de muchos, por otro la decisión fue celebrada por decenas de turistas (Antonio Lacerda/ EFE)

Situado en la cima del cerro del Corcovado en el Parque Nacional de la Tijuca, el santuario del Cristo Redentor regala a los visitantes una vista panorámica de la ciudad.

La atracción suspendió sus actividades en marzo, cuando entraron en vigor las medidas de distanciamiento social impuestas para frenar el contagio del virus.

Para la reapertura, las atracciones turísticas tuvieron que adoptar una serie de rigurosas medidas de seguridad.

Algunos cambios

Horarios de funcionamiento restringidos, número reducido de visitantes, obligatoriedad del uso de mascarillas, disponibilidad de alcohol en gel, respeto al distanciamiento social y reserva previa para las visitas son algunos de los protocolos adoptados en la "nueva normalidad".

Decenas de militares realizaron una minuciosa desinfección de todas las instalaciones de las atracciones esta semana.

La "Ciudad Maravillosa" contabiliza casi 9.000 muertos y 80.000 casos confirmados del nuevo coronavirus.

"La reapertura del Cristo simboliza la reapertura de Brasil al turismo, al desarrollo, al cuidado ambiental, a toda preocupación social que el presidente (Jair Bolsonaro) ha tenido desde el inicio", dijo el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, en la ceremonia de reapertura del emblemático Cristo Redentor.

Si por un lado el retorno de los puntos más emblemáticos de Río provocaron la desconfianza de muchos, por otro la decisión fue celebrada por decenas de turistas.

Muchos no dudaron en acudir a los puntos más concurridos de la ciudad y disfrutar del caluroso día de sol.

"Quise traer a mi esposo inmediatamente porque él nunca había visto el Cristo. También porque quería recordar cómo era, pues la última vez que vine yo era una niña", señaló a EFE Tábata Chagas da Mata, de 23 años.

Y es que en medio de la aguardada desescalada, el movimiento en la ciudad este sábado fue intenso.

Centenas de cariocas disfrutaban el día en las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon.

Decenas de personas esperaban ansiosamente en largas colas a las puertas del cerro del Pan de Azúcar, desde primera hora de la mañana de este sábado, para su turno en el emblemático teleférico, que conduce a una de las vistas más impresionantes de la ciudad.

Otros estados también apuestan por el turismo

Así como Río de Janeiro, otros estados brasileños apostaron por reabrir sus puntos turísticos en los últimos días, volcados en un primer momento sobretodo al turismo interno debido a las restricciones de circulación vigentes en diversos países y que dificulta el desplazamiento entre naciones.

No obstante, el acelerado proceso de reapertura ocurre en momentos en que la pandemia sigue avanzando sin tregua en Brasil.

Es el segundo país del mundo más azotado por la COVID-19, con más de 3,27 millones de infectados.

Pese a ello, Bahía, en el nordeste y el segundo estado brasileño con más casos, permitió la reapertura de algunos puntos turísticos.

Esta semana autorizó también el funcionamiento de bares, lo que llevó a centenares de personas a ocupar los barrios más bohemios de la capital regional, Salvador, en la madrugada de este sábado.

La euforia por sentarse en una terraza después de tantas semanas de cuarentena era tanta que diversos clientes decidieron esperar horas a la espera por una mesa.

El turismo se desploma en Brasil

La reapertura de las atracciones es la esperanza del sector del turismo, que, desde el inicio de la pandemia en Brasil, a finales de febrero, fue el más castigado y es el que está "más lejos" del nivel de actividad verificado antes de la crisis.

De acuerdo con un informe de la Confederación Nacional del Comercio, Bienes y Servicios (CNC), las actividades turísticas ya dejaron de facturar 153.840 millones de reales (unos US$ 28.342 millones) en los últimos cinco meses.

Desde mediados de marzo, el sector está operando con un 14 % de su capacidad de generación de ingresos, según explicó el economista de CNC, Fabio Bentes.

Pese a la reapertura, las perspectivas son poco optimistas: el turismo en Brasil solo deberá volver a los niveles anteriores a la pandemia en 2023.

"Nuestra proyección apunta una retracción del 32,1 % en la facturación real del sector este año, con perspectiva de volver al nivel pre-pandemia en el tercer trimestre de 2023", destacó Bentes.

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