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Colegio Padre Arrupe: educar en el entorno hostil de El Salvador

Está ubicado en una ciudad vulgarmente conocida como SoyaBronx o Soyajevo, donde las pandillas violentas parecen tener el control

El colegio Padre Arrupe tiene 30% más carca lectiva de lengua y matemática que los institutos tradicionales (Cortesía/EFE)

15 minutos. Un oasis de paz en un entorno de violencia. Así describen los niños de Soyapango (El Salvador) al Colegio Español Padre Arrupe, al que asisten alrededor de 1.500 alumnos provenientes de la zona.

Es que en la ciudad, vulgarmente conocida también como SoyaBronx, Soyapánico o Soyajevo, las maras, pandillas violentas que operan en el país, parecen tener el control.

Para tener una idea de su poderío, la mara Salvatrucha -representada con el 13- y la denominada 18, no permiten que otros hagan uso de esos números.

El Padre Arrupe tiene alrededor de 1.500 alumnos
El Padre Arrupe tiene alrededor de 1.500 alumnos (Cortesía/EFE)

"En ningún colegio de allí hay autobús 13 ni 18", cuenta a Efe Aurora Rato, presidenta de la Fundación Padre Arrupe, y añade que "hace casi dos meses ametrallaron un vehículo por llevar uno de esos números".

El Salvador es, según el Banco Mundial, uno de los países más violentos del mundo. De acuerdo con datos de 2017, se registraron 61 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes en territorio salvadoreño.

Orígenes del colegio

Rato se muestra orgullosa de la función que el colegio, cuyo "primer chaval" entró por la puerta en enero de 1998, cumple en la zona.

En 2015, la institución educativa fue reconocida como la mejor en todo El Salvador y en 2016, 2017 y 2018 logró el segundo puesto.

Su fundador fue el tío de la ahora presidenta, el Padre Juan Ricardo Salazar-Simpson, quien fue destinado al país centroamericano en los años 80, cuando este se encontraba en medio de una guerra civil, para dar apoyo espiritual y como ingeniero.

En ese momento, "Juanri", así lo llama su sobrina, se dio cuenta de que los niños que nacían durante el conflicto armado y se quedaban sin padre ni madre, estarían en riesgo de no lograr "una oportunidad de vida real".

Por eso, él y sus hermanos compraron unos terrenos en Soyapango y, en 1992, pusieron en marcha la fundación. El colegio nació unos años después bajo la idea de alcanzar la excelencia académica y humana.

La educación

Lo curioso de la educación ofrecida por la institución es que combina, hace ya una década, variadas disciplinas: los niños programan desde preescolar; aprenden teatro, artes plásticas y música; y tienen un 30 % de carga lectiva más en matemáticas y lengua que los colegios tradicionales.

En el Padre Arrupe los alumnos aprenden a programar desde muy pequeños
En el Padre Arrupe los alumnos aprenden a programar desde muy pequeños (Cortesía/EFE)

En el Padre Arrupe, todos los alumnos están becados, aunque no en el 100 %. "Nadie puede pagar la educación que yo doy pero todo el mundo paga un poquito. Lo suficiente como para que le suponga un esfuerzo". Así lo señala su presidenta, quien cuenta que cuando las becas eran completas, los padres sacaban a los niños y los ponían a trabajar o vendían el uniforme y los libros.

La educación que ofrecen, sostiene Rato, "se extiende hace dos años a las familias de los alumnos". Por ejemplo, enseñan a las madres a comprar en los mercados.

"Piensan que los frijoles y el arroz son para la gente con escasos recursos económicos y dejan a sus niños con una bolsa de patatas fritas y una Coca Cola", afirma Aurora Rato.

A su vez, los niños tienen clases extraescolares para nivelarse. "Nosotros nunca dejamos a nadie atrás porque no sabe", dice la sobrina del fundador y describe que los profesores "no son de los que te sueltan la lección, tú la tomas, te la aprendes y la pones en un papel", sino que hacen al alumno partícipe de su aprendizaje desde el principio.

El futuro

El futuro de los que asisten al Colegio Padre Arrupe puede ser China, Japón o Estados Unidos. Y es que en los últimos años de secundaria empiezan a competir en pruebas internacionales y, los más destacados, suelen ser captados por los gobiernos de esos tres países.

Aunque los que no son de 9 o 10 "se buscan la vida", dice Rato, para pagarse la universidad.

Entre los planes de la fundación, está digitalizar el modelo educativo que plantean y ofrecérselo a otros colegios.

"Queremos abrirlo gratuitamente para elevar el sistema educativo de la escuela pública de El Salvador", añade y dice que, "sin embargo, quien quiera pagar por él será bienvenido".

Las maras

"El único requisito para entrar al cole es que no puedes tener tatuajes visibles", manifiesta la presidenta de la institución.

Aunque pareciera una exigencia sin ningún sentido, Rato alega que, "sobre todo los estratos bajos de la mara, recurren mucho al tatuaje para infundir miedo".

"Son estructuras piramidales superfuertes, basadas en el terror. Cuando vayan a decirte que tienes que pagar el impuesto revolucionario, ni se te ocurra decir que no porque te pegan un tiro", continúa.

En ese sentido, narra que el colegio contaba con autobuses escolares, pero dejaron de tenerlos porque estas pandillas empezaron a pedirles el impuesto revolucionario. Además, varios familiares de profesores del colegio fueron víctimas de este colectivo delincuente.

Asimismo, la fundación montó una clínica en el complejo escolar, donde se atienden también a miembros de estas maras. "Les atendemos en cuanto llegan, sobre todo para quitarlos de en medio rápidamente. Y, si no quieren pagar, no pagan", expresa Rato.

Según datos de la policía de El Salvador, en siete de cada diez hogares de Soyapango hay un "marero". Sin embargo, el colegio se mantiene como un lugar protegido de ataques. "Pues es evidente que yo debo estar educando a los hijos de alguien", infiere la presidenta de la fundación.

Financiamiento

Si el Colegio Padre Arrupe sigue en marcha es gracias a los donantes privados. Sin embargo, el Gobierno de El Salvador es la única entidad pública que colabora desde hace 20 años con la institución, sin importar la inclinación partidaria de la gestión de turno.

Entre las acciones más importantes para la recaudación de fondos, se encuentran la organización de eventos. Por ejemplo, la fundación ofrece en Madrid un concierto para el 22 de octubre, en el que se presentan "clásicos de Halloween".

Es que el apoyo de quienes más tienen son las piernas de un colegio que camina con la frente en alto, a pesar de las adversidades y circunstancias que lo rodean en una realidad injusta para muchos.

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