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Artista alemán monta oficina en la playa para alertar sobre el trabajo

Con su performance, busca llamar la atención sobre las fronteras entre el mundo del trabajo y el ocio

Su nombre es Albrecht Fersch y por encima de su escritorio incluso se llega a observar un cartel que dice "empleado del mes" (Pexels)

15 minutos. Un hombre desconcierta día a día a las personas que veranean en la isla alemana de Spiekeroog, en el mar del Norte, en cuyas playas monta una oficina completa con escritorio, máquina de escribir, sellos y lapicero.

Su nombre es Albrecht Fersch y por encima de su escritorio incluso se llega a observar un cartel que dice “empleado del mes”.

La mayoría de los veraneantes se muestran irritados, pero el espectáculo que brinda mientras los niños chapotean en el agua y las gaviotas sobrevuelan su cabeza tiene sentido. Fersch es artista y, con su performance, busca llamar la atención sobre las fronteras entre el mundo del trabajo y el ocio.

Curiosos por la oficina

Por lo general, no pasan más de cinco minutos desde que monta su oficina en la playa hasta que esté rodeado de curiosos. Muchos lo miran irritados, buscando respuestas para lo absurdo de la escena.

“¿Es usted funcionario?”, le pregunta una mujer al hombre de 52 años, que suda delante de su escritorio vestido de traje oscuro y corbata. “Soy funcionario de la playa”, responde él rápidamente. “Casé también a cinco parejas, aunque no estoy habilitado para ello y tampoco cuento con el formulario correspondiente”, añade. Mientras, se multiplican las miradas irritadas de los veraneantes a su alrededor.

El artista berlinés aprovecha esta irritación. Su objetivo en la playa de la isla de Spiekeroog, en Frisia Oriental, es llamar la atención entre dos realidades, la del mundo del trabajo y la de las vacaciones. Su performance se titula “Schreibtischtäter”, algo así como “delicuente de escritorio”.

“Como artista me ocupa la realidad, cómo es la realidad y por qué es así”, dice Fersch en un momento más tranquilo, cuando algunos veraneantes se alejan de su escritorio.

Sentido o sinsentido de la burocracia

Su espectáculo no tiene que ver solo con el sentido o sinsentido de la burocracia. Considera que nadie se hace las preguntas realmente importantes de la vida. Para hablar de esto con los veraneantes y hacerlos pensar, Fersch creó para la acción -de forma bien burocrática- más de una decena de formularios que va sacando cuando se le acercan los curiosos.

“¿Quién quiere llenar formularios? Hay para todos”, le dice Fersch a los turistas. Uno de los formularios se titula “Felicidad y disfrute” y se usa para calcular el propio “coeficiente de felicidad” de acuerdo con una “ley de formateo de felicidad”. Pero, ¿se puede hacer realmente algo así?

“¿Cuáles son sus deseos? ¿Qué siente en este momento?”, son algunas de las preguntas del formulario. “No son preguntas usuales para un formulario”, reconoce Fersch.

“Quiero plantear preguntas importantes en relación a las cosas que la gente se pregunta realmente. Por lo general la gente está más predispuesta de vacaciones, así que se entrega a la experiencia”, cuenta.

Lugares inesperados

La pequeña oficina que monta el artista en la playa se ve un poco anticuada, poco digital pero operativa, según dice Jürgen König. Este hombre de 62 años debe saberlo bien. Él mismo es funcionario en una oficina estatal en el estado federado alemán de Sajonia. Le gusta experimentar el arte en lugares inesperados. “Es completamente absurdo, pero me gusta lo humorístico”, confiesa König después de haber retirado un formulario del escritorio.

Muchas de las personas que se encuentran en la playa acompañan la performance voluntariamente y con curiosidad, se sientan al escritorio y completan un formulario, como por ejemplo Falko Grunau, de la ciudad alemana de Essen.

Este exdirector de escuela sabe bien lo que es la burocracia. “¿Qué haremos con la planificación de la calefacción?”, pregunta con gesto serio este hombre de 69 años al artista. “Pregúntele a la oficina federal. Yo ya cumplí hoy con mi planificación”, le contesta Fersch mirando en dirección al sol. “Le daré un número para que espere mientras tanto”, añade.

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