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Estudio revela que las ratas detestan causarse daño entre ellas

Se dice ampliamente que solo los humanos tienen sentimientos, mientras que los animales son egoístas

Las ratas tienen neuronas que mapean el dolor de las otras ratas (CC0 Public Domain)

15 minutos. Al igual que los humanos, a las ratas les resulta repulsivo causar daño a sus semejantes, una respuesta que depende de la misma región cerebral asociada con la empatía en humanos.

Un nuevo artículo publicado en Current Biology por neurocientíficos del Instituto de Neurociencia de los Países Bajos (NIN) concluye con esta evidencia que la aversión al daño está profundamente arraigada en la biología y allana el camino para el trabajo futuro de aumentar la aversión al daño en condiciones psiquiátricas.

Se dice ampliamente que solo los humanos tienen sentimientos, mientras que los animales son egoístas. Se creía que en la lucha por la vida, los animales solo se preocupan por sí mismos y sus descendientes, pero no por extraños.

En este estudio, los investigadores evaluaron si esto era cierto. Los científicos dieron a las ratas la opción de elegir entre dos palancas que podrían presionar para recibir dulces (pastillas de sacarosa).

Mientras estas desarrollaban una preferencia por una palanca, los científicos cablearon el sistema para que presionar la palanca preferida produjera una estimulación eléctrica en una rata vecina. ¿La reacción? La otra rata, sorprendida, respondía chillando.

Las ratas dejaban de usar su palanca favorita tan pronto como obtener el dulce significaba lastimar a un semejante. Esto era cierto si la vecina era una rata con la que compartieron la jaula de su casa o un extraño total.

"Al igual que los humanos, a las ratas les resulta aversivo causar daño a otros", explica Julen Hernández-Lallement, primer autor del estudio.

Actividad cerebral de las ratas

Para explorar si existe similitud entre la aversión al daño en ratas y humanos, los investigadores fueron un paso más allá.

En humanos, los experimentos de imágenes de resonancia magnética funcional muestran que una región entre los dos hemisferios del cerebro se ilumina cuando las personas se identifican con el dolor de un compañero humano.

Los investigadores demostraron recientemente que la misma región en la rata contiene neuronas espejo emocionales. Es decir, neuronas que mapean el dolor de otra rata como dolor del testigo.

En el presente estudio, redujeron la actividad cerebral en la misma región de la rata al inyectar un anestésico local y observaron que las ratas luego dejaron de evitar dañar a otra rata por dulces.

"Que los humanos y las ratas usen la misma región del cerebro para evitar daños a los demás es sorprendente. Muestra que la motivación moral que nos impide dañar a nuestros semejantes está arraigada en la biología de nuestro cerebro y compartida con otros animales", dice Valeria Gazzola, una de las autoras principales del estudio.

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