15 minutos. Un total de 17 países, la mayoría sin tradición o industria ballenera, están bloqueando la votación para crear un santuario en el Atlántico Sur donde esté prohibido cazar ballenas durante al menos 20 años.
El boicot se produjo al abandonar durante horas el plenario de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que celebra hasta el viernes su reunión bienal en la ciudad eslovena de Portoroz. De ese modo, impidieron que hubiera quórum para votar sobre varias resoluciones, informó a EFE la oficina de prensa del organismo.
La creación del santuario en el Atlántico, propuesta por Argentina, Brasil y Uruguay, añadiría una nueva zona de protección para las ballenas a las 2 que ya existen en los Océanos Antártico e Índico. Específicamente, desde el ecuador hasta Cabo de Hornos y desde Sudamérica hasta África Occidental.
Entre esos 17 países se cuenta Islandia, una importante potencia ballenera; pero también naciones de África, el Caribe y Oceanía que no tienen una tradición relevante en ese sector.
Entre esos países, hay muchos que “llevan años recibiendo una generosa ayuda económica de Japón“. Así lo indicó Sandrá Altherr, de la ONG conservacionista alemana Pro Wildlife, que asiste a la reunión de la CBI como observadora.
Comportamiento inaceptable
Japón abandonó ese organismo en 2019 después de que se rechazara una propuesta suya para ir levantando la moratoria a la caza comercial de ballenas. Esta se aprobó en 1982 ante el riesgo de extinción de varias especies.
Es también uno de los países que, como Islandia o Noruega, nunca respetaron esa prohibición.
“Estos 17 países están mostrando un comportamiento inaceptable e irrespetuoso”, denunció Altherr.
Según Alherr, nunca en las últimas 2 décadas se había estado tan cerca de que los países con posturas conservacionistas sumarán el 75 % de los votos necesarios para crear el santuario.
Roxana Schteinbarg, cofundadora de la ONG argentina Instituto de Conservación de Ballenas, calificó de “escándalo” lo ocurrido durante la reunión.
“Nadie podría pensar que sus propuestas pueden prosperar. Son solo una minoría que se niega a entender que las ballenas valen más vivas que muertas y que son vitales para sostener océanos más productivos”, declaró desde Portoroz.
Además de la votación sobre el santuario, el boicot está impidiendo que se vote una resolución de Antigua y Barbuda para calcular una cuota “sostenible” de caza comercial de ballenas. Esto es algo que varias ONG advierten debilitaría la moratoria.
Los debates de los últimos días apuntaban a que esa propuesta iba a ser rechazada.