15 minutos. Una cinta amarilla impide el paso a algunas de las escaleras mecánicas en la sede de la ONU de Nueva York y un letrero aclara: “Fuera de servicio”.
Unas cuantas escalares mecánicas cerradas puede no parecer significativo, pero simbolizan la gravedad de la actual crisis de falta de fondos de la ONU.
esta situación fue provocada por el hecho que decenas de estados miembros aún no desembolsan sus aportes anuales.
Esta es solo una de las medidas para ahorrar dinero que el organismo mundial impuso.
Peor crisis
El secretario general, Antonio Guterres, describió, el pasado mes de octubre, como “la peor crisis de dinero a la que se enfrenta Naciones Unidas en casi una década”.
La ONU dejó de contratar, redujo los viajes oficiales y canceló los encuentros fuera de hora. También se limitó la calefacción y el aire acondicionado.
El motivo es que solo 134 de los 193 estados miembros pagaron su cuota anual este año, lo que supone un déficit de 1.200 millones de dólares.
Los principales deudores son Estados Unidos, Brasil, Argentina, Irán e Israel.
No es la primera vez que la organización, que no puede pedir prestado dinero, se enfrenta a falta de fondos hacia final de año.
Estados Unidos, el mayor donante a la ONU, normalmente suele pagar en noviembre. Según el ‘New York Times’, debe al menos 100 millones de dólares por este año y anteriores.
En respuesta a la noticia de la falta de fondos de la ONU, el presidente estadounidense, Donald Trump, tuiteó: “Haced que todos los países miembro paguen, no solo Estados Unidos”.
Uno de los factores que está recrudeciendo la falta de fondos es que otros países también están demorando sus contribuciones.
El experto en ONU Richard Gowan, del ‘think-tank’ Crisis Group, cree que esto no debe ser motivo para temer por el futuro de la organización.
“Incluso Estados Unidos cumplirá en último término la mayoría de sus obligaciones financieras este año”, subrayó.
Anadió además que la ONU se enfrenta a un problema de liquidez más que a una crisis financiera propiamente dicha.
Las medidas de austeridad pueden parecer modestas considerando que tiene miles de empleados y una red mundial de oficinas.
Un portavoz de la ONU contó a periodistas que apagar las escaleras mecánicas ahorra 14.000 dólares al año, 38 dólares al día.
Los periodistas, de los más afectados
Las medidas parecen estar dirigidas en primer lugar a los periodistas, cuyas oficinas están en las plantas más bajas de la sede de la ONU y en general suelen acceder a ellas por las escaleras mecánicas.
Ahora, los periodistas se ven obligados a subir a pie por las escaleras o usar los atestados ascensores.
Algunos periodistas sospechan que la ONU les está complicando la vida para que informen sobre los pagos pendientes por parte de los países miembros, y la treta está funcionando.
El asunto de las escaleras mecánicas –bautizado como “Escalatorgate”– fue planteado en los brifing diarios, en los que normalmente se suele hablar de crisis como Irak, Yemen o Sudán.
Le consultaron por qué se impide al personal que suba y baje por las escaleras paradas, el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, sin poder contener la sonrisa, advirtió del peligro que suponen los altos peldaños y sus bordes.
“Extremadamente afilados y metálicos”, dijo.
Otro periodista contó que se estaba usando a ovejas para cortar el césped en la sede de Ginebra y preguntó si la ONU estaba barajando hacer lo mismo en Nueva York.
“Podríamos hablar con nuestros amigos de la misión permanente de Nueva Zelanda para ver si tienen algo que ofrecer”, bromeó Dujarric.
Pero por ahora los jardines siguen sin ovejas y las escaleras mecánicas están detenidas.
La crisis de fondos de la ONU no ha terminado.