Ucranianos hacen cola kilométrica en la oficina de correos para obtener el sello del hundimiento del Moskvá

Los canales de comunicación y las redes sociales del Gobierno son alabados por su particular manera de librar la “guerra” mediática

Cientos de personas se concentran en la plaza en la que se ubica la sede de los servicios postales (EFE/EPA/Sergey Dolzhenko)

15 minutos. Cientos de ucranianos forman una kilométrica cola delante de la principal oficina de correos de Kiev, en el centro de la capital, para hacerse con un sello que celebra el hundimiento del buque insignia de la Flota rusa del mar Negro, el Moskvá, tras ser alcanzado por 2 misiles crucero, según las autoridades ucranianas.

Cientos de personas se concentran en la plaza en la que se ubica la sede de los servicios postales.

En el sello, a la venta desde el 13 de abril, se muestra a un soldado ucraniano haciendo al Moskvá un gesto despectivo alzando el dedo medio de su mano con un texto que reza: “Buque de guerra ruso, jódete”.

Esta imagen la creó el artista Boris Groh en honor al guardia fronterizo ucraniano Román Gríbov. Junto con sus 12 compañeros, lo capturaron en la pequeña isla de Zmiiniy (Isla de las Serpientes) y respondió así al Moskvá ante su exigencia de rendición.

Dos días antes del hundimiento del Moskvá, Correos de Ucrania puso en circulación este sello postal conmemorativo.

La iniciativa la anunció en Twitter la viceministra de Exteriores ucraniana Emine Dzheppar. En ese momento, los canales de comunicación y las redes sociales del Gobierno de Ucrania eran alabados por su particular manera de librar la “guerra” mediática.

Testimonios

Mijaél es un anciano de 79 años que lleva esperando 5 horas para hacerse con estos sellos. Se venden por menos de un dólar, pero en los mercados en línea ya superan los 200.

“Es un buen souvenir y su precio va a aumentar a medida que pase el tiempo”, aseguró a EFE este jubilado. El hombre tiene pensado quedarse “unos cuantos” de estos sellos y revender el resto.

Tatiana, de 35, también madrugó para ir a la oficina de correos y obtener “este símbolo de la victoria de Ucrania” que dio la vuelta al mundo.

Por su parte, Olej ya consiguió varias de estas estampillas. “Me voy a quedar unas cuantas, pero mandaré también unas a Rusia para que las puedan ver”, dijo entre carcajadas este albañil de 46 años.

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