15 minutos. El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, opinó que el aborto no debe considerarse un delito y defendió que el Estado debe “garantizar” interrupción voluntaria del embarazo segura.
Fernández fue cuestionado sobre el tema por parte de una estudiante argentina que llevaba un pañuelo verde, símbolo de la regularización del aborto, en una conferencia.
“Toda mi vida enseñé que el aborto no debe ser delito y creo que no debe ser delito. El Estado debe garantizar a la mujer acceder al aborto en condiciones de asepsia”.
Alberto Fernández
Fernández, comentó que el aborto hay que entenderlo como “un problema de salud pública” ya que las mujeres sin recursos “recurren a practicarse el aborto en condiciones muy malas”, lo que pone en riesgo sus vidas.
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Además, recordó que el hecho de que se legalice el aborto “no significa que las mujeres estén obligadas” a abortar:
“Aquella que piense que abortar no es una buena salida, simplemente lo que debe hacer es no abortar”, dijo Fernández.
Desigualdades
El mandatario electo dijo que sus contrincantes en las elecciones lo acusaron de “ser amigo de Satanás” por sus posiciones sobre el aborto, a quienes respondió que lo que intenta es “no ser hipócrita y garantizar los derechos de la mujer”.
Fernández admitió que gracias a las movilizaciones de las mujeres se dio cuenta de desigualdades en las que no se había fijado, como la brecha salarial entre hombres y mujeres.
Añadió que “la violencia de género es insoportable en el siglo XXI”.
En 2018 el Senado argentino tumbó un proyecto de ley que proponía la despenalización del aborto hasta la semana 14 de gestación.