15 minutos. El fanático que tomó la pelota del histórico 50-50 de Shohei Ohtani se negó a entregarla al equipo de los Dodgers de Los Ángeles.
Ohtani conectó su jonrón 50 en la séptima entrada en medio de una paliza que su equipo le dio a los Marlins en el LoanDepot Park de Miami.
El japonés tuvo una actuación ofensiva que parece sacada de un videojuego. Bateó de 6-6, con 3 jonrones, 10 impulsadas y dos bases robadas. Sin duda, una de las mejores de todos los tiempos.
Después de un gran esfuerzo y forcejear con otros fanáticos desesperados por tomar la bola millonaria, el suertudo fanático decidió quedarse con el souvenir. Y si la historia sirve como referencia, tiene sentido lo que hizo.
Hasta ahora no se sabe en realidad lo que los Dodgers le ofrecieron al fanático, que fue custodiado por la seguridad del estadio luego de tomar la bola. Sin embargo, hay antecedentes.
Mercancía no, dinero sí
Como no está bien visto que en estas situaciones los equipos ofrezcan dinero, suelen dar mercancía de la franquicia a cambio de las pelotas históricas.
Cuando Ohtani soltó su primer jonrón, su equipo le ofreció a la fanática que tomó la bola varios regalos por ella: otra pelota, dos gorras y un bate. La chica, además, exigió que la estrella japonesa estuviese presente al momento de la transacción.
Pero esta vez es diferente. Esta pelota es mucho más valiosa que aquella del primer jonrón de Ohtani y podría estar entre las más caras de la historia. Hasta ahora la más costosa es la del jonrón 70 de Mark McGwire que se vendió en 3 millones de dólares. Más recientemente, la del jonrón 62 de Aaron Judge se vendió por 1.5 millones.
La situación ha levantado un debate entre algunos fanáticos en las redes sociales quienes dicen que debió haberla entregado por respeto a Ohtani. Otros, en cambio, afirman que tomar la pelota legitima su pertenencia.