15 minutos. El partido demócrata es en este momento un gran exponente de esa característica política en la que, lo que se dice hacia adentro de de las filas, es diferente a lo que se dice en público.
Los más allegados al presidente Joe Biden han descartado de tajo cualquier posibilidad de que renuncie a la reelección.
Este fin de semana, su campaña envió un contundente correo electrónico a sus seguidores: “Joe Biden será el candidato demócrata y punto. Fin de la historia”.
Han tratado de restar importancia al debate, diciendo que una noche no puede ser más importante que una gestión y la perspectiva de un nuevo mandato.
“No juzguemos a una presidencia por un debate”, dijo la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi a CNN
El propio Biden ha dicho que “los votantes tuvieron una reacción diferente a la de los expertos”. Y muestra como prueba de ello los 33 millones de dólares recaudados desde el debate.
Encuestas
Sin embargo, el debate sí parece haber tenido algún efecto entre los electores. Una encuesta realizada este fin de semana por CBS/YouGov entre votantes registrados del partido demócrata indicó que el 45 % consideraba que Biden debía retirarse.
Más allá del debate, está el tema crucial de si Biden está apto física y mentalmente para afrontar un nuevo mandato. El 72 % de los consultados en la encuesta consideran que no está capacitado. La cifra aumentó en 7 % con respecto a la percepción previa al jueves.
Los republicanos creen que el debate sí es un reflejo de la incapacidad de Biden para afrontar un nuevo mandato.
“Todo EE.UU. lo vio. ¿Y saben quién más lo vio? Nuestros adversarios lo vieron. Putin lo vio, Xi lo vio, el ayatola lo vio”, dijo el gobernador de Dakota del Norte, Doug Burgum a NBC.
Algunos demócratas achacan su actuación en el debate a su falta de lucidez mental. Otros consideran que el problema estuvo en la sobrepreparación. Biden se internó por varios días en Camp David junto a, al menos, 18 asesores. Ron Klain estuvo dirigiendo a los especialistas y el abogado del presidente, Bob Bauer, hizo las veces de Donald Trump, en las simulaciones de los debates.
Miradas sobre Jill y su familia
Los demócratas están conscientes de que un retiro de Joe Biden, pasa primero por el visto bueno de su familia y sobre todo de su esposa y primera dama Jill Biden.
Biden se mantuvo reunido junto a su familia en Camp David tras el debate.
Pero su esposa, quien lo tomó de la mano apenas terminó el debate, parece ser la primera en motivarlo a buscar la reelección.
De hecho, para esta ocasión, la primera dama resucitó la famosa frase de la vicepresidenta Kamala Harris: “no voy a pasar toda la noche contigo hablando de los últimos 90 minutos cuando estuve viendo los últimos tres años y medio de gestión”.
Escenarios y opciones
Los demócratas parecen temer a todos los escenarios posibles: que Biden siga en carrera; postular a Harris o postular a cualquier otro. “Sería un huracán de categoría 5”, dijo uno de sus asesores a CNN.
La mayoría parece de acuerdo en que, en caso de que Biden renuncie, la primera opción debería ser para su vicepresidenta.
Sin embargo, más allá de un candidato en específico, los demócratas parecen preocupados por dejar a un lado esa imagen de unión y armonía que han mostrado en casi una década. Están conscientes de que la renuncia de Biden podría abrir una lucha por el apoyo a Harris o cualquier otro candidato.
Todos los posibles aspirantes a sustituir a Biden solo han mostrado palabras de apoyo al presidente en público tal vez por miedo a ser tildados de traidores. Sin embargo, entre las filas del partido, se barajan algunos nombres entre representantes prominentes:
- J.B. Pritzker (gobernador de Illinois)
- Gretchen Whitmer (gobernadora de Michigan)
- Andy Beshear (gobernador de Kentucky)
- Gavin Newsom (gobernador de California)
- Mark Kelly (senador de Arizona)
- Raphael Warnock (senador de Georgia)
- Pete Buttigieg (secretario de Transporte)
- Josh Shapiro (Gobernador de Pensilvania)
- Wes Moore (Gobernador de Maryland)